Su causa no se parece a otra. Su defensa tampoco debería.
Estudio jurídico que selecciona sus causas. Cada una recibe diagnóstico estratégico, honorarios por etapa y dedicación absoluta.
Su causa va a recibir el tiempo, la cabeza y el oficio que merece — desde la primera reunión hasta la última audiencia.
En la primera reunión le digo cómo está su causa: qué tiene a favor, qué tiene en contra, qué viene primero. Por escrito, para que pueda volver a leerlo cuando lo necesite.
Cada etapa del proceso se cotiza por separado: instrucción, juicio, recursos. Usted sabe qué paga, cuándo lo paga y qué recibe a cambio. Sin sumas globales, sin letra chica.
El silencio es lo que más angustia. Por eso le mando informes periódicos del estado de su causa, aunque no haya novedades. Y cuando puedo mover algo, lo muevo.
No tomo todo lo que entra. Tomo lo que puedo defender en profundidad. Esa decisión es lo que asegura que su causa no se pierda en una pila de expedientes.
Hay causas que no se resuelven con manuales. Las que llegan al estudio son aquellas donde la prueba se sostiene en un testimonio dudoso, donde la pericia merece ser revisada, donde el procedimiento estuvo mal hecho, o donde la denuncia nunca debió convertirse en una causa.
Delitos contra la integridad sexual, violencia de género y otros donde la prueba reina es el dicho de una persona. Análisis crítico de pericias psicológicas, control de cámaras Gesell, detección de inconsistencias y de denuncias instrumentales.
Consultar por WhatsApp →Homicidio, lesiones, tentativa, hechos con armas o vehículos. El nudo está en la criminalística: cadena de custodia, pericia balística, accidentología, peritajes médicos. Construcción técnica de la teoría del caso para juicio oral.
Consultar por WhatsApp →Tenencia, comercialización, transporte y organización en materia de estupefacientes. Control crítico de allanamientos, requisas, cadena probatoria y procedimientos de prevención. La nulidad de un acto viciado puede definir la causa entera.
Consultar por WhatsApp →Especialización diferencial: doble rol como penalista y docente. Defensa de educadores, profesionales de la salud y otros que enfrentan denuncias instrumentales en contextos de conflicto familiar, laboral o administrativo.
Ver especialización →Soy abogado penalista y docente de secundaria. Hablo el mismo idioma del aula. Distingo un conflicto pedagógico de un delito.
Cuando una denuncia falsa cae sobre un docente, lo que está en juego no es solo la libertad: es la carrera, la reputación frente a colegas y familia. Y las primeras horas — antes de declarar, antes de hablar con directivos, antes del sumario administrativo — son las que definen todo.
Mi doble rol me permite intervenir desde la defensa con la ventaja de conocer el ecosistema escolar por dentro: dinámicas de aula, conflictos con padres, procedimientos administrativos, qué pruebas existen y dónde buscarlas.
El derecho penal no admite sorpresas — ni en estrategia, ni en presupuesto. Cada caso recibe una propuesta clara, escrita y discutida antes de comenzar.
Los honorarios se desglosan por etapa procesal cumplida: instrucción, intermedia, juicio oral, recursos. El cliente sabe qué paga, cuándo lo paga y qué recibe a cambio.
Una hora y media de análisis técnico-jurídico sobre su caso. Al finalizar, recibe un mapa de ruta procesal por escrito: riesgos, debilidades de la acusación, próximos movimientos. Honorario fijo, paga sin excepción.